Brasil: Michel Temer arrancó su mandato en medio de críticas y protestas


Michel Temer, el presidente interino de Brasil, inició este lunes las negociaciones con los sindicatos para acometer una de las reformas más polémicas: la del sistema de pensiones.

 

Sin embargo, esta labor no será sencilla para Temer porque las centrales no están dispuestas a ceder los derechos de los trabajadores. A su primera reunión, no asistió el mayor gremio obrero de Brasil: la Central Única de los Trabajadores (CUT), que no reconoce al mandatario en su cargo.

“La CUT continuará defendiendo los intereses de la clase trabajadora, principal víctima del golpe, exigiendo la vuelta del Estado de derecho y de la presidenta Dilma Rousseff, legítimamente electa con 54 millones de votos”, sostuvo el presidente de la CUT, Vagner Freitas.

Los sindicatos que respondieron a la convocatoria de Temer también se mostraron tajantes en este primer acercamiento: “No se pueden quitar derechos, no podemos aceptar cambios para quienes ya están en el sistema”, advirtió Paulo Pereira da Silva, presidente de Força Sindical.

 

Lo cierto es que el presidente interino de Brasil ha comenzado su gestión con el viento en contra, pero no solo por los cuestionamientos sobre el juicio político contra Dilma Rousseff.

Manifestantes lo acusan de golpista y traidor. Este lunes, varios cientos de manifestantes marcharon ante la sede del ministerio de Cultura en Río de Janeiro al grito de “¡Fuera Temer!”, criticando la eliminación de esta cartera y su fusión con Educación.

Michel Temer también ha tenido que lidiar con una avalancha de críticas por la significativa cantidad de ministros de su equipo relacionados con denuncias de corrupción, además de la ausencia de mujeres, negros y mestizos en el mismo.

 

Temer, quien planea permanecer en el poder hasta el final del mandato (dando por supuesto que Rousseff no volverá al cargo), incluso sugirió la posibilidad de que su esposa Marcela Temer — abogada de profesión —, ocupe algún cargo de responsabilidad en temas sociales.

Su hijo pequeño, Michelzinho, de solo 7 años, ha tenido ya también un papel en su Gobierno porque — según uno de los asesores de imagen del presidente — eligió el logotipo que representará su gestión: una esfera con la inscripción orden y progreso, inspirada en la bandera nacional de Brasil.

El problema es que la esfera escogida tiene 22 estrellas y no 27, una por cada estado del país, las mismas que se utilizaron en los años 40 y en la última dictadura militar (1964-1985).

 

Perú 21

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