César Acuña y su castillo de naipe: a propósito del plagio en su tesis doctoral


La rudeza con la que, prácticamente, ascendió en la preferencia electoral del país, podría revertírsele muy pronto en su contra, acaso destruyéndolo, debido a las denuncias de plagio en su tesis doctoral. Pese a ello, él, que se autodenomina un líder del pueblo, confía en que esto no lo detendrá en su camino a Palacio de Gobierno.

Una señora de sombrero blanco, en un mercado de Arequipa, el viernes último, seguía en su camino a César Acuña Peralta, candidato presidencial por Alianza para el Progreso del Perú (APP), como muchas otras personas lo hacían, ignorando el fuerte sol, la incomodidad del que va al lado e, incluso, a sabiendas de que “su candidato” había plagiado su tesis doctoral, algo que le restaba muchos réditos políticos.

¿Que qué va a saber una señora de mercado? No mucho, a decir verdad, pero sí lo suficiente como para darse cuenta de que la persona a quien le va a confiar su voto no tiene la capacidad que dice tener (un plagio es un plagio) y que, por lo tanto, sus empresas, sus universidades, sus montones de plata, son más bien producto del azar.

O tal vez no, quién sabe, pero lo cierto es que no son el fruto de un trabajo organizado, sistemático, coordinado. El que haya plagiado frases, párrafos y aun páginas enteras de diversos libros, así lo evidencia. O lo deja entrever, al menos, para aquellos que confían, como la señora del mercado, en que el de APP es el presidente que el Perú necesita.

Quizás por ello el mismo Acuña, cuando le preguntaron sobre el plagio y un decoroso “paso al costado”, respondió: “Yo no puedo renunciar (a su candidatura presidencial) porque no he hecho nada de malo (…) El Jurado no puede sacar de carrera al candidato César Acuña mientras que la (Universidad) Complutense no le quite el grado de doctor y para eso hay un procedimiento y hay que esperarlo”.

Así es César Acuña, el de después del plagio, el de después de ser descubierto. Si no, basta recordar algunas entrevistas en donde, pese a las pruebas, se negaba a aceptar lo evidente.

Pero esos casos no son nada significativos comparados con este plagio, pues ahora se trata de una oportunidad (para sus rivales electorales) de al fin sacarlo de carrera, merced a la Ley de Partidos Políticos, donde se establece que mentir u omitir datos en la hoja de vida es causal de exclusión del proceso electoral.

“Cuando se habla de falsedad, la consecuencia es la exclusión (…). Es fundamental lo que diga la Universidad Complutense. Si retira o invalida un grado o título una universidad, obviamente esto caería en falsedad”, declaró Francisco Távara, presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), una vez que conoció el hecho.

Y luego aclaró: “Ni el Jurado Electoral Especial ni el Jurado Nacional de Elecciones ven temas éticos, investigamos con base en las normas legales. La llamada a decir si la tesis es falsa es la universidad”.

Más tarde, a través de un comunicado, el JNE recordó que, de conformidad con el Artículo 23 de la Ley de Partidos Políticos, la incorporación de información falsa da lugar al retiro de dicho candidato hasta 10 días antes del proceso electoral.

Es decir, que si la Universidad Complutense de Madrid informa que Acuña, efectivamente, plagió su tesis doctoral, pero lo hace el 01 de abril, no habría ningún problema para el líder de APP, aunque igualmente se le seguiría un proceso por falsedad genérica.

LA TESIS DE ACUÑA

La tesis doctoral que presentó César Acuña a la Universidad Complutense de Madrid para obtener el grado de doctor se titula “Competencia docente y rendimiento académico del estudiante de la Universidad Privada en el Perú”, consta de 359 páginas, y fue presentado el año 2009.

Nada anormal parecía tener, hasta que los antropólogos Sandra Rodríguez y Pablo Molina, así como el periodista Luis Vélez, decidieron revisarla y hasta, acaso, estudiarla. Fue de esa forma que se descubrió la verdad, una penosa para Acuña, en cuanto al contenido del trabajo de investigación.

Una situación que, solo unas horas después, adquirió matices de escándalo internacional, luego que el diario El Comercio ratificara la denuncia de plagio, gracias a un software especializado, con el que se dio cuenta de que la cuestionada tesis tiene textos iguales a documentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de una revista de la Universidad de Chile, de artículos de la Universitat de Barcelona, etc.

“En las páginas 21 y 22 de dicha tesis constan –sin cita o referencia alguna– más de 9 párrafos de las páginas 4, 5 y 6 del documento titulado ‘Calidad educativa en la acreditación de programas de formación de especialistas y en la certificación profesional’ que publicó la OMS en el 2000”, dice la nota de El Comercio. Y añade:

“En la 25, bajo el intertítulo ‘Acerca de la Calidad de la Enseñanza en la Universidad’ encontramos un texto igual a la introducción escrita por María Belando Monto en ‘Los profesores del siglo XXI y la calidad de la enseñanza universitaria: en torno a la formación’ publicado en una revista de la Universidad de Valladolid en 1999. Otra vez, sin citas. Otros casos se dan en las páginas 23 y 24, así como desde la página 33 hasta la 39, y la 129.”

La reacción inmediata, para el fuero popular, fue de rechazo e indignación, en tanto que para el ámbito especializado, de vergüenza ajena, tal como lo evidenció el periodista César Hildebrant, aunque también con algo de sorna:

“Acuña es una creación heroica del Perú decadente que se pone gorro de cocinero y vende cerros con cobre dentro y despilfarra el gas de Camisea. Lo que pasa es que a la derecha le da vergüenza, ahora, que Acuña se sienta en su mesa y ponga sus uñas grises en el mantel de la mona Jiménez. Pero a mí que no me vengan: Acuña es el presidente que nos merecemos. Y (Alfredo) Bryce debiera ser su ministro de Cultura”.

Este tema, indudablemente, tiene para rato, a pesar de que todo depende de lo que diga la Universidad Complutense de Madrid, que fue la que finalmente le otorgó el título de doctor. Es por eso que, de momento, a los simpatizantes de Acuña no les importa seguirlo a donde vaya, aunque haga mucho calor y sea muy fastidioso el que va al lado.

 

 

fuente : peru 21

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