El histórico encuentro entre el Papa y patriarca ruso


Los rostros de ambos eran amables, lúcidos y conscientes de que esa reunión, la acontecida luego de casi un milenio, determinaría muchas cosas de cara al futuro. Por eso, en un ambiente de paz y confraternidad, ambos se abrazaron, se besaron y demostraron, con ello, que siempre hay esperanza de superar los más complicados obstáculos.

FOTO: BBC Mundo
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«Finalmente», fue la primera expresión del Papa Francisco antes de abrazarse con el patriarca ortodoxo ruso Kiril (Cirilo), en Cuba. Tan tranquilamente dijo esta palabra el pontífice argentino que muchos, con total seguridad, no imaginaron que este encuentro se daba luego de casi mil años de enemistad.

Y es que, en efecto, se trata del punto final de una división que se venía gestando durante siglos. Fue, específicamente, en 1054 que el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla se excomulgaron mutuamente, con lo que comenzó lo que se conoce como el gran cisma del cristianismo, que “aún” pervive.

O pervivía, en todo caso, hasta el viernes pasado, cuando Francisco y Kiril se encontraron en la sala presidencial del aeropuerto de La Habana, y se dieron un abrazo, en la que fue la primera reunión de los líderes de las dos Iglesias –vale enfatizarlo– luego de casi un milenio.

Francisco llegaba desde Roma (Italia) e hizo escala en la isla caribeña para poder encontrarse con Kiril, que estará hasta hoy domingo en Cuba, con motivo de una visita a Latinoamérica.

«Los resultados de la conversación permiten asegurar que actualmente las dos iglesias pueden cooperar defendiendo a los cristianos de todo el mundo», señaló el patriarca de la Iglesia ortodoxa Rusa al final de la cita, no sin antes afirmar que la reunión con Francisco permitió «entender y sentir» la posición del otro y que ambos estuvieron de acuerdo en la posibilidad de que católicos y ortodoxos cooperen en la defensa del cristianismo.

EL MANIFIESTO
«La situación actual en Medio Oriente, África del Norte, África Central y otras regiones en que extremistas llevan a cabo un verdadero genocidio de cristianos requiere medidas urgentes de cooperación entre las Iglesias», fue la agenda del encuentro, según lo adelantó el Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú.

Por eso, tras la reunión, se firmó una declaración conjunta en ruso e italiano, en donde ambos líderes religiosos afirman que “la familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países (…) Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública”.

Asimismo, se añade: “La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don”.

El texto indica que los católicos y los ortodoxos están llamados a “testificar acerca de la familia como un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermos”.

Por otro lado, hicieron un llamado a que se respete “el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia”.

La declaración que firmaron Francisco y el Patriarca, asimismo, rechaza la eutanasia e indica que esta “conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto”.

“Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios”, señala el texto.

Por último, el Pontífice y el líder de la iglesia ortodoxa rusa consideraron que es deber de todos “acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador”.

Otro de los temas tratados fue el genocidio contra los cristianos en Medio Oriente, sobre todo en Siria e Irak: “En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas”, expresaron.

De igual forma, hicieron un llamado a la comunidad internacional “a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista”.

Finalmente, sostuvieron: «Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos».

 

 

 

 

 

 

fuente : los andes

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