El músico y maestro Bailón Condori ya toca en el cielo


“La orquesta que me va a acompañar cuando yo muera, ya está contratada, cancelada y bien pagada…” Es la letra que sonaba en la mente de los deudos de Pascual Bailón Condori Maquera en el momento en que el cajón que contenía sus restos ingresó al cementerio de Laykakota.

Bajo el sol del veranillo, más de 2 mil personas fueron parte de uno de los entierros más concurridos de la ciudad de Puno. El músico quiso que lo entierren con baile, alegría y música, pero como su hijo lo dijo ante sus restos: no estar triste era imposible.

El último recuerdo de varias personas lo sitúa en el lanzamiento de la festividad Virgen de la Candelaria, realizado el último 26 de octubre, ese día apareció ataviado con su traje rojo en el Gran Teatro Nacional de Lima.

Sin embargo, lo que más entristece a su hermano es que, aquel accidente que lo llevó a la muerte pudo evitarse. “Estaba por rechazar el contrato para animar un matrimonio en Moquegua”, recuerda.

Era noble, dicen y, seguramente, esa nobleza hizo que, a pesar que el contrato no era tan beneficioso, lo aceptó gracias (o, mejor dicho, desgraciadamente) a la inmediación de un amigo suyo radicado en Moquegua.

El 23 de noviembre fue noticia el accidente de los miembros de la banda Super Impacto. Días después, herido de gravedad, entró en el quirófano con 45 años y el sueño de convertir su banda en un conservatorio de música. Allí perdió la vida.

Benjamín Velasco, quien primero fue su alumno, luego su colega y amigo, cuenta que, en cierta ocasión, en una reunión de músicos, alguien tocó la puerta buscando ayuda. Necesitaba mil soles porque su esposa estaba enferma y se lo dijo a Bailón. Este no tenía el dinero al alcance y, a tanta insistencia, recurrió a su esposa.

Finalmente, luego de ganarse un pleito conyugal, le prestó mil soles a su colega y acordaron en que el pago iba a ser en forma de animación musical. El colega jamás pagó el favor. “Tal vez algún día me lo pague”, decía, y jamás manifestó su rencor contra el traicionero amigo. Así era, asegura.

Su última hija, una niña no mayor a 5 años fue la que causó más compasión durante el funeral. Sus padres, sus 10 hermanos y sus dos hijos mayores tuvieron que despedirlo en medio de una multitud que lo recordaba como músico y profesor de la Escuela Superior de Formación Artística (ESFA), donde se desempeñaba como jefe de la Carrera Profesional de Educación Artística, en la especialidad Música.

“Él ha tenido vocación de músico desde que era estudiante, en su vida profesional su aporte a Puno fue muy importante, en la últimas dos décadas hubo una revolución en la música, esencialmente en la fiesta de la Candelaria, tanto que hemos superado ampliamente a Bolivia”, señala José Calizaya Mamani, director del ESFA Puno.

El director del ESFA, también lo recuerda como presidente de la Federación Regional de Bandas de Músicos, que en sus 4 años gestión consolidó a esta organización e instituyó el Concierto de Bandas en honor a la Festividad Virgen de la Candelaria, allí participan bandas de Perú y Chile, pero no las bolivianas porque temen ser humilladas.

Nacido en la parcialidad de Collpuyo el 4 de abril de 1970, a unos 5 kilómetros de la ciudad de Ilave, arribó a Puno en su juventud y echó firmes raíces empezando como platillero en la banda 2 de febrero para luego conformar bandas como la provincial de Ilave, Super Andino, Intercontinental liberal y varias, hasta que logró crear la “Espectacular y original banda Super Impacto”.

Su amigo Benjamín le atribuye la iniciativa de mejorar y enriquecer el sonido de la banda con más instrumentos. Antes solo entraban tres instrumentos (a parte de la percusión) y ahora, con la introducción de instrumentos como el saxo, las bandas suenan mucho.

Tan prolífico fue el trabajo profesional de Bailón Condori Maquera, que sus hermanos también se hicieron músicos y su hijo mayor concluyó la Carrera Profesional de Arte en la Universidad Nacional del Altiplano, y él es el llamado a continuar con la emblemática “Super Impacto”.

Los familiares le dieron el último adiós ya entrada la tarde. El consuelo de los familiares es que ahí arriba donde se cree que van las almas, se encontrará con el músico Alfonso Zavala y seguirán componiendo y tocando.

La familia del fallecido está conformada por generaciones de músicos y usted ya conoce cómo es el cielo para un músico. En el fondo sonaba una melodía que tiene estas letras: “Clavelito, clavelito me he de ir por el camino más triste…”

 

 

 

fuente : los andes

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