Fiesta de la Candelaria: Baile, color y fe en la capital del folclore peruano


José María Arguedas tenía razón. El antropólogo y escritor, en su artículo “Puno, otra capital del Perú”, aseguró que en ninguna parte del Perú y América pueden verse tantas danzas como las de en honor a la Virgen de la Candelaria.

Su apreciación cobró veracidad en el concurso de danzas de trajes de luces por la patrona de Puno realizado ayer. Fueron 85 conjuntos los que se presentaron en el estadio Enrique Torres Belón por 8 minutos cada uno.

En el mismo escenario, pero en 1967, estuvo Arguedas invitado por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. Testigo presencial de la fiesta, le permitió en su columna destacar el gran bagaje cultural, folclórico y artístico. Esto permitió que en noviembre de 1985, en el primer gobierno de Alan García, sea declarado como la Capital del Folklore Peruano.

El valor histórico y cultural que destacó el andahuaylino fue revivido por el centro cultural Ayarachis-Uraayllu del distrito de Cuyo Cuyo-Sandia. Interpretaron una danza fúnebre. Sus integrantes ingresaron al campo de juego al promediar las diez de la mañana de ayer y en los primeros segundos escenificaron una batalla.

Luego sacaron melodías melancólicas a las cañas de sikus y con el tañir del bombo. El traje que vestían hombres y mujeres con el característico color negro denotaba duelo, tristeza. Y es que esta danza cobró vida después de las batallas entre culturas. Los primeros hombres del altiplano la bailaron y cantaron para recordar a sus caídos en batalla.

“Un río de danzas”

Arguedas comparó a la fiesta de la Candelaria con un río “cuyas aguas provinieran de universos muy distintos”. Uno de esos universos fue representado por los conjuntos de Sikuris, que representaron a diversas provincias. Le siguieron agrupaciones más urbanas como son la diablada, morenada, caporales, wacawaca, que representaron a diversos barrios de la ciudad.

El “periodo colonial” del cual habla Arguedas también se presentó en el recinto deportivo ayer. Estuvo la danza de la Tuntuna de la Universidad Nacional de Ingeniería. El baile pone en evidencia la satirización del negro durante la colonia. Y respecto a la “tradición milenaria” del escritor, destacó al conjunto de Sikuris del barrio Mañazo. Este fue fundado por carniceros en 1892.

Si bien cada conjunto se distinguió uno de otro, todos tuvieron una característica: le cantaron a la Candelaria.

La fiesta continúa toda la semana. Hoy, 10 de febrero, 43 conjuntos formarán parte de la gran parada de veneración a la sagrada imagen. Lo propio harán los otros 42 conjuntos el martes 11 de febrero. El evento acabará el sábado 15 con el tradicional “cacharpari” o fiesta de despedida.

la republica

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