Gladys Tejeda, la niña que corría en el campo ya juega con su medalla de oro


Este artículo fue escrito luego de que Gladys Tejeda ganara la medalla de oro en los Panamericanos Toronto 2015, premio que le fue arrebatado tras dar positivo en la prueba antidopaje por consumir diuréticos bajo prescripción médica para tratar una insuficiencia renal.

Gladys Tejeda Pucuhuaranga pasó casi toda su niñez corriendo. Cada mañana acompañaba a su padre a ver a sus animales o a trabajar la tierra, montada sobre un caballo o caminando rápido detrás de él.

Nació en Junín, a 4,105 metros sobre el nivel del mar, y fue la última hija de ocho hermanos. De tanto caminar por las alturas, bordeando lagos y ríos y soportando bajas temperaturas, su cuerpo se fortaleció y, naturalmente, consiguió una gran resistencia. Como siempre andaba descalza, sus pies crecieron duros y fuertes.

Marcelina Pucuhuaranga, su madre, dice que cuando mandaba a su hija a guardar a los animales en el corral, ella siempre cumplía el mandado corriendo. En las tardes, Gladys Tejeda solía correr una hora y media y regresaba a casa, donde le esperaba la comida lista. En el colegio, en secundaria, ya ganaba competencias, y los premios para el mejor corredor fueron la excusa para llegar siempre primera.

Una vez, recuerda, perdió una competencia donde se premiaba al ganador con una cocina. Por culpa de sus zapatillas, que ya estaban viejas, le fue imposible llegar primera. “Ya ganarás, hija”, le decía su mamá. La joven corredora miraba los Juegos Olímpicos en la televisión y se preguntaba por qué no había nadie representando al Perú.

Del campo a la ciudad

En 2009, cuando tenía 23 años, se mudó a Huancayo e ingresó al Centro de Alto Rendimiento. Allí conoció a su entrenador de entonces, el fondista peruano José Castillo, quien le transmitió su pasión por el deporte. Gladys Tejeda se entusiasmó.

Más tarde, en el Instituto Peruano del Deporte notaron su talento y la incentivaron a optar por el maratón. En 2011, obtuvo el bronce en los Juegos Panamericanos Guadalajara, en la maratón femenina. Su primer objetivo fue clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012: fue la primera peruana en lograrlo y al primer intento.

De ahí en adelante, la medalla olímpica se transformó en su objetivo. En 2013, ganó el oro en la media maratón de los Juegos Bolivarianos. En 2015, ganó el oro en el Panamericano de Cross Country que se realizó en Colombia.

Los atletas peruanos no le creyeron

En los últimos días de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Gladys Tejeda denunció haber sido agredida por su entrenador, el surcoreano Pedro Kim. Algunos medios de comunicación reportaron este episodio.Pero los atletas peruanos no le creyeron. 19 de ellos, entre otros, Inés Melchor, firmaron un documento de respaldo al entrenador Kim y lo presentaron al Comité Olímpico Peruano.

El único que le dio su respaldo fue Raúl Pacheco. El maratonista dijo que vio el puntapié que el surcoreano le dio a Gladys Tejeda. Otro de sus opositores, el cusqueño Jhon Cuci llegó a escribir en Facebook que Pacheco era amante de Gladys Tejeda. Un mes después, el Comité le dio la razón a la atleta y Pedro Kim fue destituido .

A partir de ese momento, la mayoría de los corredores comenzaron a trabajar con el mexicano Rodolfo Gómez. Pero Inés Melchor se molestó y declaró que todo el proceso fue injusto, y en una entrevista al diario La República, en 2013, dijo que su relación con Gladys Tejeda se quebró: “No soy una persona que da segundas oportunidades. Prefiero olvidar”.

La rutina de una campeona

Gladys Tejeda se levanta todos los días a las 5:30 de la mañana. Se prepara un alimento liviano y no olvida los vegetales que conoció desde niña: la papa, el maíz, la maca o la mashca. A estos les suma rehidratantes y multivitamínicos. Luego se va a entrenar. Algunos días hace ejercicios de velocidad. Otros días sube y baja montañas.

Cuando está compitiendo le gusta ir en pelotón, no quedarse rezagada, y sin adelantar las primeras distancias: guarda energía para el final, para el remate. De los 42 kilómetros que corre, los últimos 10 son los que definen, asegura.

Gladys Tejeda corre como si estuviera jugando. Así —dijo a la prensa—, sin darse cuenta, batió el récord en los Juegos Panamericanos 2015: llegó a la meta en 2 horas 33 minutos y 3 segundos, y se fue a casa con un medallón de oro, donde su mamá la esperaba con un plato de comida caliente.

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DATO
Este video da un vistazo rápido a la trayectoria de la maratonista peruana.

Perú 21

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