La indignación en las calles no cesa en Chile


El mandatario derechista Sebastián Piñera no logra aplacar las violentas protestas en Chile, que se saldan con 20 muertos, pese a que hizo concesiones impensables hasta hace unas semanas, según los analistas.

Piñera ha intentado contener la crisis con una serie de medidas. Pero no ha podido frenar los reclamos en pos de profundas reformas al sistema económico que se mantiene como herencia de Pinochet.

Hubo, desde el inicio, una mala lectura. Las protestas estallaron hace dos semanas con un llamado de estudiantes a evadir el pasaje del metro en rechazo al alza de su valor. “Se confundió, primero, este estallido social con un estallido generacional”. Se pensó que “acá solamente se estaba manifestando una generación que no había vivido el golpe de Estado”, dice el politólogo Mauricio Morales.

Piñera se había empecinado en cumplir el programa de gobierno que lo llevó a ganar la elección, sin escuchar las demandas sociales, dice por su parte Claudio Fuentes, de la Universidad Diego Portales.

Cuando la situación comenzó a desbordarse, con ataques incendiarios y saqueos, Piñera afirmó que el país enfrentaba “una guerra”. Decretó el estado de emergencia, lo que implicó la salida militares a las calles, en un país todavía traumatizado por la dictadura de Pinochet.

“El estado de excepción lo que hizo fue escalar el conflicto rápidamente”, agrega Fuentes.

Piñera no tardó en pedir disculpas y presentar medidas, que incluyó aumento de pensiones básicas y rebaja en tarifas públicas. “No le hicieron ni cosquillas al movimiento ciudadano”, dice Morales.

¿Respuestas tardías?

La convulsión en Chile es tan grande y ha expuesto el descontento social, que ahora los mismos empresarios proponen mejorar los salarios. Alfonso Swett, de la Confederación de la Producción (CPC), reconoció que deben ejecutarse cambios, en un país donde el salario mínimo es de 301.000 pesos (unos 412 dólares). “Sabemos que tenemos que meternos las manos al bolsillo y que duela”, dijo.

Otros poderosos empresarios ya han decidido aumentar el salario mínimo. “Las crisis se resuelven con acciones concretas”, declaró el millonario Andrónico Luksic, quien prometió desde el 1° de enero del 2020 aumentar a 500.000 pesos (unos 687 dólares) el salario mínimo en su conglomerado Quiñenco.

Al anuncio de Luksic, quien se mostró dispuesto a discutir un impuesto del 1% al patrimonio de los más ricos, llevó a otras empresas a hacer anuncios similares como la inmobiliaria Crystal Lagoons (a 825 dólares), seguros Comparaonline (849 dólares) o la financiera Tanner (828 dólares).

Caja de Pandora

El aumento del precio del metro destapó lo que podríamos llamar la “caja de Pandora” del descontento de los chilenos. Los indicadores macroeconómicos de Chile iban en ascenso y por eso era visto como un modelo exitoso. Pero esas cifras escondían lo que ocurría debajo de las élites económicas. Ningún partido diagnosticó el hartazgo de los chilenos.

Los chilenos se sienten “abandonados” por el Estado y denuncian “abusos” del sistema. Aseguran que hoy su país es tremendamente desigual. “Las personas perciben discriminación por su origen racial, por su color de piel, por el lugar de donde vienen”, plantea la politóloga Gloria De la Fuente.

El sueldo mínimo es de US$ 412. Esto, si se compara con otros países de América Latina, podría no parecer poco, pero con los precios de Chile es difícil llegar a fin de mes. Además hay poca movilidad social. “La capacidad de desarrollo de la gente está limitada por el apellido que tiene, por el colegio que puede pagar o no pagar para sus hijos, y esa es la promesa en el fondo incumplida”, dice De la Fuente.

Educación, salud, pensiones… Las grietas del modelo económico chileno, que se ponía como ejemplo de desarrollo en toda la región, quedaron al descubierto con esta crisis.

Será un año “muy malo”

● El nuevo ministro de Hacienda, Ignacio Briones, proyectó un cierre de año “muy malo” para la economía chilena tras las protestas. “Tenemos una nueva realidad” y habrá que “sincerar” las previsiones oficiales, que esperaban un crecimiento en torno al 2,5% este año. El comercio es uno de los sectores más afectados. En el centro, la paralización es casi total y las tiendas van por su segunda semana sin ventas. Ayer fue otra jornada de protestas.

Percepción de las protestas en Chilegrupo larepublica

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