Los alferados de la Octava de la Festividad Virgen de la Candelaria


Los Yucra Balcona tuvieron la iniciativa de ser los alferados de la Octava de la Festividad de la Virgen de la Candelaria el año 2000. El padre, Severiano Yucra Mamani, aún estaba vivo, pero nunca vio el compromiso oficializado. Falleció el año 2011 dejando a su esposa y a sus dos hijos la gran responsabilidad.

Su hijo, Manuel Severiano Yucra Balcona, asumió oficialmente el año 2005 llevar adelante la misa de octava, así como las albas.Una de las cosas que más lamenta es que su padre no estuvo en una legalización de documentos que se hizo el año 2005.

Los padres de Manuel fueron folkloristas tal como él los llama. Él fue descendiente de fundadores del conjunto de sikuris del barrio Mañazo y su madre, Agripina Venancia Balcona Cruz, estuvo en los primeros años de la morenada Orkapata.

Severiano se desempeñaba como maestro de Matemáticas y Física en la universidad y también fue director de la Gran Unidad Escolar San Carlos. Doña Agripina fue trabajadora de la Universidad Nacional del Altiplano y en ausencia de su padre, es la alferada principal de la Octava.

Una razón más para pedir bendiciones de la Virgen, es su hermana menor, cuya condición mental se denomina especial y requiere cuidados y cariño de parte de todos sus familiares.

Existen dos tipos de alferados, uno del día central y otro de la octavada. Por lo general, una familia entera es la que asume el cargo y cada familia de alferados prepara la vestimenta de la virgen a manera de un regalo muy especial para ella.

Este año, por primera vez, la fecha de octava coincidirá con la parada y veneración a la Virgen de la Candelaria, pues la primera fecha está programada para este 8 de febrero (y continúa el 9).

De padres folkloristas, Manuel participó en los conjuntos donde también participaron sus padres, pero también se dio el gusto de bailar en los Caporales San Carlos.

“La responsabilidad es grande, pero uno tiene que estar feliz. La alegría nos inunda a toda la familia, a mi madre, mi hermana y a mi esposa” dice Manuel, explicando lo que siente al ser alferado. Él es un abogado de 28 años y este año trabajó duro para cumplir su responsabilidad.

 

 

 

 

fuente : los andes

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