Los diez años de Evo Morales en la presidencia de Bolivia


Con su mirada paciente, pero decidida, Evo Morales se ha convertido, en los últimos 10 años, en un político envidiable; primero, por su mayoritaria aprobación y, después, por todos los cambios que impuso en Bolivia, un país que, a todas luces, necesitada de alguien como él en el poder.

“No sé cómo han pasado diez años”, dijo el mandatario boliviano, Evo Morales, con un rictus de emoción, hace unos días, para responderse inmediatamente: “Con el pueblo organizado y unido, todo es posible para nuestra querida Bolivia”.

Con esas palabras, Evo celebró su primera década en el poder. El líder aymara, de 56 años, se convirtió así en el presidente que más tiempo ha gobernado su país de manera continua y, al mismo tiempo, en el mandatario activo con más años en el cargo en América Latina.

En atención a esto, el Jefe de Estado decidió agradecer a la madre tierra con una ofrenda en las ruinas precolombinas de Tiwanaku, el sitio donde hace diez años comenzó su gestión, aunque aquella vez pidiendo tener la capacidad suficiente para sacar a su pueblo adelante. Y lo logró.

Efectivamente, Evo pudo sacar a Bolivia de la parálisis económica y darle a su población un carácter más sólido, armonizado, lo que se evidenció en la inclusión social de millones de indígenas de 36 pueblos originarios. Asimismo, consiguió éxitos macroeconómicos y una alta recaudación pública por la exportación de gas natural y minerales.

Todo comenzó en mayo de 2006, con la nacionalización en los sectores de hidrocarburos, telecomunicaciones, minería, electricidad, aeronáutica y producción cementera, que han llevado al Estado boliviano a controlar un 35 % de la actividad económica del país.

Así, con una nueva política económica bautizada como “modelo económico social comunitario productivo”, Bolivia logró un crecimiento económico promedio del 5,1 % entre 2006 y 2014, y se convirtió en una de las economías más pujantes del continente.

En ese mismo período, es preciso mencionar, la extrema pobreza se redujo del 38,2 al 17 %; algo que, actualmente, quieren continuar rebajando. Tal es así, que el objetivo ahora es reducir esa cifra al 9,5 % para 2020 y colocarla en cero hacia 2025, cuando Bolivia cumpla 200 años como país independiente.

Ante este espectacular panorama, analistas políticos como Gonzalo Mendieta no dudan en afirmar que “el aporte fundamental de Evo Morales es la construcción de una sociedad que no desprecia sus raíces indígenas. El respeto que los indígenas han ganado y la marca de igualdad que este proceso ha dado a la sociedad boliviana son valiosos y se han logrado sin mayor violencia, también gracias a que la sociedad ha reconocido mayoritariamente esa necesidad”.

Pese a ello, es menester indicar que muchos de sus colaboradores y dirigentes de los movimientos sociales que lo respaldan se vieron implicados en casos de corrupción. Y que las intrigas políticas pusieron en jaque al propio Evo en 2008, que conjuró una rebelión en los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, que dejó una veintena de muertos.

Felizmente, en aquel entonces, Evo recibió el respaldo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). En consecuencia, los llamados “golpistas y secesionistas” terminaron encarcelados o buscaron refugio político en países vecinos, Estados Unidos y España.

10 AÑOS DE EVO

En 10 años como presidente de Bolivia, Evo Morales cambió muchas cosas en su país. Y, por supuesto, también cambió él. Así, el hombre que no pudo contener las lágrimas en sus primeros segundos como presidente ahora se reúne con Vladimir Putin un día y al otro es recibido y halagado por los principales mandatarios de la Unión Europea.

El presidente de Bolivia tuvo un bautizo a fuego en sus primeros años, rodeado por una oposición que le impedía aterrizar en medio país y que controlaba el Congreso.

Es por ello que su intento por modificar la Constitución de su país estaba bloqueado y, entre 2007 y 2008, no fueron pocos los analistas que dijeron que él y su plan de “refundar Bolivia” estaban desahuciados.

Entonces Morales no daba tregua y acusaba a sus opositores de “separatistas”, “terroristas”, “derechistas” y “neoliberales”. Y desde el bando contrario le devolvían epítetos tales como “macaco”, “asesino”, “indio” y “comunista”.

En una década, el presidente boliviano se impuso en tres elecciones presidenciales y un referéndum en el que se jugaba su continuidad en el cargo. Sus opositores, en tanto, nunca llegaron a conseguir la mitad de los votos que él conseguía y muchos se fueron rindiendo con el pasar de los años. Es más, algunos comenzaron a aproximarse al otrora satanizado “evismo”.

Y Morales aprendió muy bien que no sólo los bloqueos de carreteras y marchas sirven para ganar en la política: también sirven las alianzas, incluso las que puedan considerarse contradictorias.

Así fue que después de los años más difíciles, casi de la noche a la mañana, en las propias palabras del presidente boliviano, “neoliberales” y “vendepatrias” se convirtieron en “compañeros confundidos que había que rescatar”.

Las alianzas inauditas se multiplicaron desde los comicios presidenciales de 2009. Al partido de Morales se sumaron exmilitantes de prácticamente todos los partidos políticos de la oposición boliviana, que ahora ocupan cargos públicos y desde entonces cantan el himno de ese país con el puño izquierdo en alto.

El oficialismo boliviano también sumó a sus nuevos “compañeros” a la misma patronal agraria a la que antes acusaba de conspiración y complot. Algunos de los jóvenes que en los primeros años de gobierno de Evo perseguían con palos a personas con rasgos indígenas, hoy hacen campaña a favor del presidente boliviano.

LAS CRISIS

En los diferentes momentos de crisis que atravesó su presidencia, Evo tuvo varias oportunidades para demostrar las cualidades que le permitieron sobrevivir a tantos años de persecuciones y represión.

Y si en las urnas fue imbatible, en las calles demostró en más de una oportunidad que su movimiento era tan fuerte y cohesionado que no permitiría que nadie le arrebate sus victorias.

Sin embargo también atravesó momentos de impotencia, como cuando en 2006 dos grupos de mineros comenzaron a matarse los unos a los otros y su naciente gobierno nada pudo hacer para evitarlo.

Poco tiempo después, como cualquier otro político, también conoció la derrota. Aquella vez en la que sus propias bases le dijeron que no defenderían la “neoliberal” y “descomunal” subida de precios de la gasolina que decretó en la navidad de 2010.

Morales, entonces, retrocedió después de cinco días de protestas en las calles en el último día de ese año. Dijo que lo hacía porque él “manda obedeciendo”, pero su rostro no expresaba ninguna alegría en el momento de anunciarlo.

“En estos 10 años, el liderazgo de Evo Morales ha sufrido algunas transformaciones. Puedo referirme a una: para justificar sus reelecciones se debió abandonar la imagen de que él es ‘uno más’ entre los campesinos, lo que un documental reflejó en el título ‘Hartos Evos hay aquí’”, dijo Pablo Stefanoni, exdirector de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique.

CRONOLOGÍA

Evo ganó sus primeras elecciones en diciembre de 2005, como candidato del partido Movimiento Al Socialismo (MAS) y obtuvo un 53,7 % de los votos, un apoyo que aumentó hasta 64,2 % en 2009 y que cayó al 61,3 % con el que fue reelegido en 2014. En 2008 salió airoso de un referéndum revocatorio de su mandato (67,4 % de apoyo).

El 21 de octubre del año pasado, Evo se convirtió además en el presidente que suma más tiempo de gobierno continuo en Bolivia, al superar el récord de Andrés Santa Cruz, que gobernó durante nueve años y ocho meses entre 1829 y 1839.

Ahora Evo está inmerso en la campaña del referéndum del 21 del mes próximo, en el que los bolivianos deberán decidir si permiten que Evo y su vicepresidente, Álvaro García Linera, pueden presentarse a una nueva reelección en 2019.

Para ello, se deberá reformar la Constitución de 2009 impulsada por el propio gobernante del Movimiento al Socialismo (MAS). En el caso de que triunfe el sí, Evo podría gobernar hasta 2025.

La década de Evo
2006
El 22 de enero se convirtió en el primer presidente indígena de Bolivia.
2008
En septiembre estalló una rebelión en las provincias opositoras que dejó una veintena de muertos.
2009
Saca adelante la nueva Constitución, que lo habilita a la reelección.
2014
Nueva victoria electoral (61 %) del líder aymara, que de momento le permite gobernar hasta 2020.

 

 

fuente : los andes

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