San Miguel Arcángel, patrono de Ilave


Con la llegada de los españoles, muchos males y sinsabores culturales fueron asentándose en las zonas colonizadas; una de esas formas de aculturar a los nativos fue la magia empleada por la iglesia católica, que finalmente fue la que dictaba las normas desde el reinado de España.

La zona del ande perteneció a una vasta cultura ancestral. Según los cronistas hispanos y criollos, había asentamientos urbanos en cada zona, unas más desarrolladas que otras; por ello, una fundación española no se hubiera podido dar en ninguno de los pueblos andinos.

Puno es un ejemplo de esto, pues era una zona de descanso para los viajeros, aunque tenía una población originaria; es así que, por decisión de los españoles, se dispone la traslación de la población española asentada en la zona minera de San Luis de Alba a la hoy Ciudad Lacustre de Puno.

Esta situación se hizo común en esta parte del país, tal es así que existe hasta hoy una disyuntiva en la ciudad de Ilave: ¿fue fundada por los españoles? ¿Quisieron desaparecer la historia de las poblaciones ancestrales? ¿Edificaron las nuevas ciudades sobre las ruinas de los nativos? Y sobre las festividades andinas ancestrales y las “nuevas” deidades, ¿cómo se implantaron los santos y santas? ¿Por qué llevan las diferentes denominaciones éstas deidades?

En un diálogo ameno con el docente Víctor Monroy Quenta, residente de la ciudad de Ilave, con respecto a la real situación de la fundación española de esta localidad y inquietud de conocer a ciencia cierta sobre la aparición del patrón de Ilave San Miguel Arcángel, parece haber serios “vacíos” en los razonamientos lógicos y más allá de ser instintivamente reacios a obedecer a pie juntillas algunos relatos, por lo que someramente nos sometemos a este razonamiento que en su oportunidad puede ser objeto de debate y posteriormente elucubrar un acercamiento a la realidad.

Con respecto a San Miguel Arcángel es, ante todo, “el enemigo de Satanás, Ángel de la muerte, Pesador de las almas en una balanza perfecta en el dí­a del Juicio Final y guardián de la Iglesia universal”, por ello es que entre los católicos existe mucha devoción hacia este ser celestial porque para “los cristianos es el protector de la Iglesia y considerado abogado del pueblo elegido de Dios. La Iglesia Católica lo considera como patrono y protector de la Iglesia Universal” (Wikipedia).

Ahora bien, en el distrito de Ilave se conoce esta historia: “un varón alto y rubio, elegantemente vestido, voz suave, con amabilidad y comprensión; misteriosamente apareció en la ciudad de Ilave, miraba todo. El viajero, decidió quedarse por un tiempo.

Y convivió con el cura del pueblo; elegante y fina indumentaria, solía recorrer las calles y campos. Pero misteriosamente un día desapareció.

Los vecinos alarmados por el suceso, lo buscaron, en la iglesia en ese tiempo estuvo programado una celebración eucarística, ingresando los feligreses a la iglesia del pueblo, vieron que el misterioso joven extraño estuvo en el atrio principal de la ciudad, aunque otros enfatizan que en una de las alas de la iglesia se encontró un cuadro con la imagen del misterioso joven”.

Esta historia es común escuchar entre los habitantes de la ciudad de Ilave. Pero existen muchas dudas al respecto, porque no existe un consenso entre la aparición misteriosa, la distancia recorrida de su supuesto lugar de procedencia (Cusco), la aparición en el altar mayor en calidad de estatuilla o en una de las alas en forma de cuadro.

Desde que nosotros escuchamos la historia sobre la misteriosa procedencia del Santo San Miguel Arcángel, patrono de Ilave, fuimos en varias oportunidades a ver fascinados la imagen del “supuesto” arcángel, pero literalmente la imagen del cuadro lamentablemente no existe, incluso dialogando con varios religiosos (hace años) mencionaron que al parecer nunca existió tal cuadro en una de las alas del templo San Miguel, de igual manera hasta la fecha nadie puede dar testimonio fehaciente de la estatuilla del Arcángel; es más, no existen bibliografía u otro documento que diera cuenta de ésta manifestación de fe, pero como en cada pueblo existió un psicosocial dirigido maléficamente por el cura o sacerdote, esta forma de entronizar un santo podría haber ocurrido en la ciudad de Ilave. Claro está que no dudamos de la preexistencia de la fe y sus facultades canónicas.

Existe vasta bibliografía que narra la forma como llegaron los españoles a estas tierras, los nativos andinos fueron culturalmente desarrollados y filosóficamente tenían predilección por el respeto a la naturaleza o al medio ambiente que los rodeaba, para nuestros antepasados aymaras y sus antecesores la cosmovisión fue fundamental en el desarrollo de sus actividades, hasta la fecha éstas poblaciones tienen peculiaridades especiales y nadie puede contradecir que un aymara ocupaba un determinado territorio se asociaba a él, durante el incanato eran conocidos como los del Collasuyo, hasta la fecha mantienen una continuidad histórica con las sociedades pre-coloniales inca e hispana, sus raíces son tan fuertes que hasta la fecha mantienen un indeclinable nexo con su territorialidad, el sistema social es reconocible desde todo punto de vista, y como colofón el aymara es el inicio de esta culturalidad siendo el vínculo en cualquier parte del territorio nacional e internacional, porque se identifican entre sí y a la vez se apoyan para sobresalir.

También es parte de la expansión de la religiosidad católica la abierta contradicción con el modo de vivir de los “nativos”, los cronistas indican que una de esas formas de catequizar, fue primeramente imponer la cruz sobre las huacas destruidas de los nativos, amancebar al “indio” con diversos tipos de castigos y sobre todo prohibir a que sigan con sus pensamientos de “pecado”. No fue una catequización humana y acompañado con amor y dedicación, conforme pasó con Jesús el “Hijo del Hombre”, quien trató por todos los lados de instruir al cambio a los fariseos y saduceos o combatió en su época contra la ideología imperialista del gran “César”.

Pero en nuestro altiplano fue la imposición rauda y feroz y si no llegaban a cambiar mediante éste método, al parecer lo más eficaz fue hacer circular por los pueblos andinos las historias de las “apariciones milagrosas”, por ello es que se logró adoctrinar. Tal como en la década de los noventa cuando el presidente Alberto Fujimori utilizando diarios chicha o prensa basura en momentos críticos lanzaba psicosociales donde las vírgenes llorabas, santos sangraban, etc. Y las poblaciones aledañas a éstas zonas de las apariciones se dedicaban a mantener la fe religiosa, dejando a un segundo plano el hambre.

Entonces, en la ciudad de Ilave, ¿alguien o alguna persona podrá decirnos que la historia de la aparición de un joven apuesto en Ilave es real? Sinceramente lo dudamos. Esta historia quedará dentro del folklore regional y sus mitos y costumbres.

Aunque la festividad religiosa tributando su “merecido” homenaje a San Miguel Arcángel cada año tiene mayor preponderancia, aunque el principal factor de ese desarrollo no es la propia festividad por el santo patrón, sino como ocurre en todas las localidades andinas, los padrinos, alferados o pasantes, cada vez quieren ser considerados como lo mejores y contratan a grupos musicales de trayectoria y conocidos como “boom”, comprar todas las cajas de cerveza que el otro similar no los adquiera, para luego pasar al desenfreno sexual. Mientras que la iglesia y su santo solamente son un motivo para la excitación general.

De igual forma, con respecto a la fundación española de la ciudad de Ilave, es una incógnita, porque sus raíces se remontan al vislumbramiento de las proto culturas andinas, siendo una de las culturas que más vestigios dejó la Tiahuanaco; existen vestigios de una población que fue edificada en un sector del río Huenque, no existe investigaciones claras y precisas, pero se supone que la hoy ciudad de Ilave fue como una pascana, esta posición se puede deducir por la cantidad de kilómetros que los viajeros recorrían durante el lapso de un día. Entonces existen muchas aristas que investigar sobre la fundación española de la ciudad de Ilave y el año de esa fundación.

Rolando Waldo Gómez Poma (los andes)

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